Emelie Meng

Emelie Meng
Emelie Meng


El caso Emilie Meng – El asesinato que conmocionó a Dinamarca

El caso Emilie Meng es una de las investigaciones criminales más impactantes y prolongadas de la historia de Dinamarca. La desaparición de la joven Emilie Meng, de diecisiete años, en dos mil dieciséis en la ciudad de Korsør, y el posterior hallazgo de su cuerpo meses después, provocaron una conmoción nacional. Durante años el caso permaneció sin resolver, generando duras críticas al trabajo de la policía, hasta que finalmente fue esclarecido gracias a las nuevas tecnologías de ADN.

Antecedentes

Emilie Anine Skovgaard Meng nació el treinta y uno de julio de mil novecientos noventa y ocho en la ciudad danesa de Korsør. Creció en una tranquila localidad costera y era descrita por familiares y amigos como una joven amable, empática y servicial. Su mejor amiga, Sarah Midling, recordaba que Emilie siempre pensaba en los demás y tenía un fuerte sentido de la empatía.

Emilie estudiaba en el instituto Slagelse Gymnasium y, tras las vacaciones de verano, iba a comenzar su segundo año. También era miembro activa del coro de la iglesia Sankt Povls en Korsør y tenía una gran pasión por el canto. Para su familia y amigos, la vida de Emilie estaba llena de planes y sueños.

La noche de la desaparición

En la noche del sábado nueve de julio de dos mil dieciséis, Emilie fue a la ciudad de Slagelse para pasar la velada con amigos. Pasaron la noche en un bar de shisha y nada hacía presagiar una tragedia. Más tarde, el grupo tomó el tren de regreso a casa y llegó a la estación de Korsør alrededor de las cuatro de la mañana.

Sus amigos decidieron tomar un taxi. Emilie dijo que caminaría unos cuatro kilómetros hasta su casa. Era un trayecto que conocía bien y que ya había recorrido antes. Era una cálida noche de verano y probablemente quería estar sola. Emilie fue vista por última vez alrededor de las cuatro de la mañana al salir de la estación.

Las cámaras de seguridad registraron la llegada de Emilie a la estación y, poco después, un coche de color claro que circulaba por el aparcamiento. Sin embargo, las imágenes eran borrosas y no fue posible identificar al propietario del vehículo. Emilie nunca llegó a casa.

Denuncia de desaparición y primera investigación

En la mañana del domingo diez de julio, Emilie no se presentó al ensayo del coro de la iglesia, algo totalmente inusual en ella. La familia y los amigos comenzaron a preocuparse de inmediato. No era posible contactarla por teléfono. Nadie sabía dónde se encontraba.

Ese mismo día, la familia denunció su desaparición ante la policía. Se inició una investigación, pero en los primeros días también se consideró la posibilidad de una marcha voluntaria o de un accidente. Este enfoque fue posteriormente duramente criticado.

Los habitantes de Korsør participaron en las búsquedas. Se registraron campos, bosques y zonas costeras. Las fotos de Emilie se difundieron por todo el país. Su madre, Helene Meng, hizo llamamientos emocionales al público para encontrar a su hija.

El hallazgo del cuerpo

El veinticuatro de diciembre de dos mil dieciséis, es decir, ciento sesenta y ocho días después de la desaparición de Emilie, un cazador encontró un cuerpo en una zona boscosa cerca del lago Regnemarks Sø. Tres días después se confirmó que se trataba del cuerpo de Emilie Meng.

La autopsia reveló que Emilie había sido estrangulada. Sin embargo, debido al avanzado estado de descomposición del cuerpo, no fue posible determinar con precisión los detalles del crimen. No se pudo confirmar de forma concluyente si hubo agresión sexual, ni establecer con exactitud la hora de la muerte.

Este hallazgo transformó oficialmente el caso en una investigación por homicidio.

El estancamiento del ADN y el enfriamiento del caso

La policía recogió muestras de ADN en el lugar de los hechos y del cuerpo de Emilie. Sin embargo, el material biológico estaba gravemente degradado tras cinco meses de exposición a las condiciones ambientales. Los perfiles de ADN obtenidos eran incompletos.

Aun así, la policía tomó muestras de ADN de mil cuatrocientos cincuenta hombres de la región de Korsør. No se encontró ninguna coincidencia. Además, se examinaron cientos de miles de registros de vehículos en busca del coche claro visto en la estación, pero sin éxito.

Con el paso de los años, la investigación se estancó. La familia de Emilie esperaba respuestas mientras el caso permanecía sin resolver.

Nuevos crímenes y el gran avance

El veintitrés de marzo de dos mil veintidós, en la ciudad de Sorø, se produjo un intento de secuestro de una chica de quince años. Un año después, el veintitrés de marzo de dos mil veintitrés, en el pueblo de Kirkerup, una niña de trece años fue secuestrada a punta de cuchillo y violada.

Las muestras de ADN de ambos casos resultaron idénticas. La policía determinó que el mismo autor había cometido ambos crímenes. Posteriormente, utilizando nuevas tecnologías, este perfil de ADN se comparó con el ADN degradado del expediente de Emilie Meng.

El resultado fue impactante: se encontró una coincidencia.

El arresto de Philip Westh

El veintiocho de marzo de dos mil veintitrés, Philip Patrick Westh, de treinta años, fue arrestado. Había proporcionado una muestra de ADN en dos mil dieciséis durante la investigación del caso Emilie Meng, pero en aquel momento la tecnología no permitía establecer la conexión.

Gracias a los nuevos métodos de análisis de ADN, siete años después el asesino de Emilie fue finalmente identificado. En mayo de dos mil veintitrés, Westh fue acusado oficialmente del asesinato de Emilie Meng.

El juicio y la sentencia

El juicio tuvo lugar en dos mil veinticuatro en el tribunal de Roskilde. El tribunal declaró a Westh culpable del asesinato de Emilie Meng, del intento de secuestro de la chica de Sorø y del secuestro y violación de la niña de Kirkerup.

El nueve de julio de dos mil veinticuatro, exactamente en el octavo aniversario de la desaparición de Emilie, Philip Westh fue condenado a cadena perpetua. Esta es una de las penas más severas del sistema jurídico danés.

La importancia del caso Emilie Meng

El caso Emilie Meng no es solo la historia de un asesinato. Demuestra:

  • lo crucial que es la tecnología de ADN en las investigaciones criminales,

  • que los llamados casos fríos pueden resolverse gracias a nuevos métodos científicos,

  • cómo errores cometidos en las primeras horas pueden provocar años de sufrimiento.

El caso condujo a cambios en los procedimientos policiales en Dinamarca e influyó en la forma en que se investigan las desapariciones.

Conclusión

El caso Emilie Meng es una de las batallas por la justicia más trágicas y prolongadas de la historia de Dinamarca. Un asesinato que permaneció sin resolver durante siete años solo pudo esclarecerse gracias a las modernas tecnologías de ADN.

Emilie Meng no es solo una víctima de un crimen. Representa una juventud perdida, una vida truncada y una tragedia que dejó profundas huellas en la memoria colectiva de todo un país.

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