Lola Daviet


Descripción del episodio

El episodio aborda el caso de Lola Daviet, una niña de doce años asesinada en su propio edificio residencial en París en octubre de 2022. A través de la investigación policial, las pruebas técnicas, los hallazgos forenses y el proceso judicial, se analiza cómo se cometió el crimen, cómo se esclarecieron los hechos y cómo el tribunal llegó a su veredicto final.



Caso Lola Daviet – asesinato en París

Lola Daviet tenía doce años y vivía con su familia en un edificio de apartamentos situado en la Rue Manin, en el distrito 19 de París, junto al Parc des Buttes-Chaumont. Se trata de una zona densamente poblada, con escuelas, pequeños comercios y edificios residenciales donde muchas familias han vivido durante generaciones.

El edificio es una finca parisina clásica, con patio interior, escaleras comunes y trasteros en el sótano compartidos por los residentes. Lola estudiaba en el Collège Georges Brassens, a pocas calles de su casa, y caminaba sola a la escuela todos los días siguiendo siempre la misma ruta. Era un entorno que conocía bien y una rutina que no se apartaba de lo habitual.

Viernes 14 de octubre de 2022

El viernes 14 de octubre de 2022, Lola salió de la escuela por la tarde junto a otros alumnos y se dirigió a casa. Era de día, había movimiento en las calles y el tráfico era intenso. No hubo nada en su comportamiento que indicara preocupación o nerviosismo.

Las cámaras de vigilancia del edificio captaron su llegada. Lola no estaba sola: entró acompañada por una mujer adulta desconocida, que no era vecina, amiga ni familiar. Ambas fueron vistas atravesando la puerta de entrada, pasando el portero automático y accediendo a la escalera interior. Esta fue la última vez que Lola fue vista con vida.

La desaparición y la búsqueda inicial

Cuando Lola no subió al apartamento, su familia reaccionó de inmediato. No era habitual que no avisara o que se retrasara. Sus padres comenzaron a buscarla por el edificio, revisando las escaleras, los trasteros del sótano, el cuarto de basura y los pasillos subterráneos.

La policía fue alertada y se inició una operación de búsqueda en el inmueble. Se registraron todas las áreas comunes, pero no se encontró ningún rastro de la niña. Las grabaciones confirmaron que Lola había entrado en el edificio, pero nunca había salido.

Durante la noche, la policía continuó la búsqueda dentro y alrededor del edificio, interrogó a los residentes y aseguró las imágenes de las cámaras de seguridad. No había indicios de accidente, de desorientación ni de que Lola hubiera abandonado la zona voluntariamente.

La mujer captada por las cámaras

Al revisar las grabaciones de vigilancia del entorno, los investigadores observaron a la mujer desconocida saliendo del edificio más tarde esa misma tarde. Llevaba consigo un contenedor de plástico, que posteriormente fue hallado en el cuarto de basura. Caminaba abiertamente por el barrio sin intentar ocultarlo, deteniéndose en varios puntos antes de continuar.

A partir de las imágenes, la policía estableció tres hechos clave: Lola había seguido voluntariamente a la mujer al interior del edificio, el delito se había cometido dentro del inmueble y la mujer captada por las cámaras era quien había sacado el cuerpo.

La investigación pasó entonces de una desaparición a la identificación de una sospechosa.

Identificación, detención y confesión

Los registros de residentes revelaron que la mujer no estaba empadronada en el edificio. Sin embargo, uno de los inquilinos tenía una hermana que había estado recientemente en París. El nombre y la edad coincidían, y el material gráfico confirmó que se trataba de la misma persona.

El rastreo de cámaras de transporte público permitió seguir sus desplazamientos por la ciudad, que la llevaron hacia el oeste, en dirección al Bois de Boulogne. Solo unas horas después del hallazgo en el sótano, la mujer fue localizada y detenida sin oponer resistencia.

Durante el interrogatorio, fue confrontada con las imágenes, el lugar y el contenedor de plástico. No negó los hechos. Finalmente declaró que la niña había estado en su apartamento y que la había matado, expresándolo sin emoción visible y de forma fragmentada.

Investigación forense y cargos

La autopsia, realizada ese mismo fin de semana, reveló que Lola había sido sometida a violencia extrema. Se documentaron signos de estrangulamiento, traumatismos contundentes y heridas infligidas después de la muerte. La causa del fallecimiento fue asfixia. Las pruebas indicaron que el crimen ocurrió en el interior de una vivienda y que el cuerpo fue trasladado posteriormente.

La fiscalía presentó cargos por homicidio de una menor, tortura y violencia bárbara, privación de libertad y atentado contra el respeto debido a los muertos. Dos evaluaciones psiquiátricas independientes concluyeron que la acusada sufría una enfermedad mental grave, pero que comprendía sus actos y tenía control sobre su conducta, por lo que era penalmente responsable.

El juicio y la sentencia

El caso fue juzgado en el Cour d'assises de París. Durante el proceso, la acusada mostró un comportamiento errático, con dificultades para mantener un discurso coherente y una atención constante a su propio estado físico y emocional.

El tribunal consideró probada su culpabilidad basándose en las imágenes de las cámaras, la investigación forense y la confesión. Finalmente, Dahbia Benkired fue condenada a cadena perpetua. La sentencia quedó firme tras no prosperar el recurso de apelación.

Epílogo

La investigación sobre la hermana de la acusada fue archivada sin cargos. Posteriormente se conoció que el padre de Lola falleció de un infarto, y se especuló que el impacto emocional por la muerte de su hija pudo haber contribuido.

Lola Daviet tenía doce años. Fue una víctima aleatoria que nunca tuvo la oportunidad de convertirse en adulta.




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